La facturación electrónica está llamada a entrar en vigor en Marruecos a partir de 2026. Impulsada por la Dirección General de Impuestos, esta reforma va más allá de un simple cambio técnico: modifica la forma en que se validan, emiten y controlan las facturas.

La cuestión ya no es si la reforma llegará, sino cómo y con qué nivel de preparación. Estos son los puntos más importantes para las empresas.

Una reforma ligada a la modernización fiscal

El proyecto marroquí de facturación electrónica forma parte de una estrategia más amplia de modernización del sistema fiscal, mejora de la trazabilidad de las operaciones y refuerzo de la fiabilidad de la información.

  • Modernización de las obligaciones declarativas
  • Mayor trazabilidad de las transacciones
  • Refuerzo de la lucha contra el fraude
  • Continuidad con otras reformas digitales impulsadas por la DGI

Un modelo basado en la validación previa de las facturas

Marruecos ha optado por un modelo de clearance. En la práctica, cada factura deberá pasar por una plataforma de la DGI y ser validada antes de poder emitirse legalmente al cliente.

  • Envío previo de la factura a la plataforma fiscal
  • Validación obligatoria antes del envío al cliente
  • Sin validación, la factura no será jurídicamente válida
  • Mayor visibilidad en tiempo casi real para la administración

Objetivos principales de la reforma

La reforma busca asegurar mejor la cadena de facturación, mejorar la transparencia y reducir el coste fiscal de las facturas falsas.

  • Luchar contra el fraude fiscal
  • Reducir el uso de facturas falsas
  • Optimizar la recaudación
  • Reducir una pérdida estimada entre 40 y 50 mil millones de dirhams

Calendario 2026 aún por concretar

La puesta en marcha está prevista para 2026, pero el marco normativo todavía no está completamente cerrado. La plataforma técnica ya ha sido desarrollada, probada y recepcionada, y en 2025 se realizó una fase piloto.

El decreto de aplicación deberá precisar:

  • El calendario detallado
  • Las empresas afectadas en cada etapa
  • Las modalidades técnicas
  • Los formatos de facturación y las obligaciones asociadas

Un despliegue progresivo, no un cambio brusco

La DGI ya ha indicado que la reforma no se aplicará de forma brutal a todas las empresas al mismo tiempo. El escenario más probable es un despliegue por segmentos, según el tamaño, el sector y el tipo de operaciones.

  • Prioridad probable a las estructuras más organizadas
  • Entrada temprana de empresas que trabajan con el Estado
  • Adopción más rápida en grandes empresas ya digitalizadas
  • Extensión progresiva hacia pymes y microempresas

Impacto técnico y organizativo para las empresas

Para las empresas, el reto no es solamente informático. Será necesario adaptar los sistemas, pero también rediseñar los circuitos de validación, asegurar la calidad de los datos y formar a los equipos.

  • Adaptación del ERP y de las herramientas de facturación
  • Integración con la plataforma de la DGI
  • Estandarización de los datos emitidos
  • Formación de equipos contables, fiscales y operativos

Niveles de preparación todavía muy desiguales

El tejido económico marroquí presenta niveles de madurez muy distintos. Las grandes empresas suelen disponer de sistemas más robustos, mientras que muchas pymes y microempresas siguen trabajando con procesos manuales o herramientas limitadas.

  • Grandes empresas: mayor capacidad de adaptación
  • Pymes y microempresas: transición potencialmente más difícil
  • Sectores más expuestos: comercio, restauración, artesanía, transporte y pequeñas industrias
  • El principal reto será tanto organizativo como tecnológico

Condiciones de éxito y mensaje final

A largo plazo, la reforma puede aportar beneficios reales: automatización, menos errores, mejor trazabilidad y una relación más fluida con la administración tributaria. Pero para lograrlo, la anticipación será decisiva.

  • Mapear los procesos actuales de facturación
  • Evaluar la capacidad de conexión con la plataforma DGI
  • Formar a los equipos y definir responsabilidades
  • Planificar una adaptación progresiva en lugar de reaccionar a última hora

Fuentes: Le360 y Medias24